JOAQUÍN MILANS DEL BOSCH CARRIÓ;
«EL HOMBRE DE ALFONSO XIII».

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JOAQUÍN MILANS DEL BOSCH CARRIÓ; «EL HOMBRE DE ALFONSO XIII»
Alberto Coll de Arredondo

Recientemente publicada en el libro Torre-saura Gráfica; álbum familiar del condado de Torre-saura durante la II rama Olives, merece especial interés una fotografía hallada en los archivos del palacio de la plaça des Born del que fuera Teniente General Joaquín León Milans del Bosch Carrió (1854-1936). La existencia de esta imagen, autografiada y datada en 1900, no resulta sorprendente si se considera que el célebre militar compartía apellido con la marquesa de Moyá de la Torre, Pilar de Ponsich, esposa del V conde de Torre-saura, Bernardo Ignacio Olives. Lo verdaderamente llamativo es la circunstancia —escasamente conocida— de que la madre de Joaquín Milans del Bosch, Juana Carrió López (1817-1889), era natural de Ciutadella y pertenecía a una ilustre familia de notarios cuyas raíces en la isla se remontan hasta el siglo XVI, según afirma mosén Fernando Martí Camps. Indagar en tan singular circunstancia, por tanto, se convertía en una irresistible obligación cuyo resultado se presenta en este artículo.

 LOS MILANS DEL BOSCH, UNA ESTIRPE CATALANA DE GUERREROS

En 1656, cuatro años después del final de la larga Guerra dels Segadors, Joan Milans del Bosch y Amata, convertido en un acomodado payés de Valls (Barcelona), vería recompensada su lealtad al rey Felipe IV alcanzando grado de hidalguía con el nombramiento de Ciudadano Honrado de Barcelona. El tiempo y las ventajas que esta condición social conferían, propiciaron que tres de sus bisnietos, Ramón, Rafael y Francisco Milans del Bosch y Arquer iniciaran una saga de militares de alta graduación que perdura tras 250 años. Los dos primeros participaron, a las órdenes del duque de Crillón, en la fallida toma de Gibraltar en septiembre de 1782, mientras que el menor, Francisco, abuelo de nuestro protagonista, convertirá en leyenda sus inimaginables hazañas en la guerra contra los franceses.  El extraordinario coraje y astucia de Francisco Milans del Bosch le convirtieron en un héroe capaz de infiltrarse en 1810 hasta la misma Cerdaña francesa desolando cuanto se cruzaba en su camino. A pesar de su aparente escasa ortodoxia militar, transformaba a sus soldados en temibles guerrilleros. Todavía hoy resuenan historias en San Vicenç de Montalt y la comarca, de redobles de tambores simulando el asedio de un enorme ejército, de argucias como la de clavar al revés el herraje de los caballos, e incluso el mito de su increíble destreza para detener con las manos una bala de cañón.Pese a su brillante hoja de servicios, sus métodos de guerra —a menudo controvertidos—, su activa militancia masónica, el regreso de Fernando VII en 1814, con el consiguiente inicio del Sexenio Absolutista, y el fallido intento de instaurar en 1817, junto al general Luis Lacy, un régimen liberal del que era firme valedor, le llevaron a un interminable periplo de exilios y destierros: Francia, Inglaterra, Argentina o Mallorca (1813). Precisamente en la balear mayor nació, fruto de su segundo matrimonio, el quinto de sus siete hijos. Cuatro de ellos emprenderán la carrera militar y tendrán una relevante participación en la sublevación contra Espartero que condujo al fin de su regencia y a la declaración de la mayoría de edad de la reina Isabel II. Se trata de Joaquín Milans del Bosch Mauri, quien, a los 28 años y con grado de teniente coronel, contrajo matrimonio el 4 de mayo de 1843 en la catedral de Menorca con Juana Carrió López, madre de nuestro protagonista. Actuará en la ceremonia, como comisionado de la jurisdicción castrense, el maestro de capilla y presbítero Onofre Rexach, siendo testigos de la boda el juez de primera instancia, Mariano Barceló, y Francisco Quadrado Albertí, segundo comandante de la Milicia Nacional de Ciutadella y primo segundo de la novia.No fue este el único vínculo entre ambas familias. Dos años más tarde, el 17 de abril de 1845 y de nuevo en la catedral de Menorca, Antonia —hermana de Juana— contrajo matrimonio con el comandante Máximo Comes Milans del Bosch, primo de Joaquín e hijo del brigadier Antonio Comes y Joaquina Milans del Bosch. En esta ocasión actuaron como testigos del enlace el prestigioso general José Grasses Sagui y de nuevo Francisco Quadrado Albertí, esta vez como alcalde de Ciutadella. 

DE MENORCA A LA CORTE

En 1854, doce años después de la boda, la pareja tuvo a su único vástago, Joaquín León Milans del Bosch Carrió. Desde el enlace en Ciutadella, Joaquín Milans del Bosch (padre) acumulará numerosos destinos, Valencia, Zamora, Málaga, La Coruña y finalmente Barcelona, donde alcanzó el grado de brigadier y donde nació su hijo. Tres años más tarde, en 1857, fallece en Madrid en extrañas circunstancias. Tenía 43 años.  Huérfano de padre, el pequeño Joaquín y su madre Juana residirán en Madrid acogidos por su tío Lorenzo Milans del Bosch Mauri, teniente general de filiación progresista que desarrolló durante muchos años una prolífica y destacada carrera militar y política. Gracias a él, el pequeño Joaquín iniciaba una sólida formación que a los 15 años le permitió convertirse en «alférez de infantería de menor edad». Una vertiginosa carrera en el cuerpo de caballería con destinos en los regimientos de Lanceros de Lusitania y de Húsares de Pavía le traerá en 1873 a Menorca, aunque por poco tiempo, adscrito a las órdenes del Gobernador Militar de la isla, el brigadier Joaquín Souza Gallardo. El dominio de la lengua francesa favorecía sus dotes diplomáticas y a los 32 años Joaquín Milans del Bosch Carrió prestaba servicio en el Palacio Real. En un entorno aristocrático y bien gratificado, la tradicional militancia liberal de los Milans del Bosch trasmutará hasta posiciones más conservadoras. Corría 1890 y Joaquín se reincorporaba a diferentes destinos como Melilla, Vitoria o Filipinas, esta última una etapa crucial en su carrera, donde conocerá a Miguel Primo de Rivera. Tras la guerra, es destinado por vez primera a Barcelona como coronel jefe del Regimiento de Caballería de Treviño nº 26 —época a la que pertenece la presente fotografía— donde permanecerá hasta 1902 en que regresará a la corte como ayudante del rey Alfonso XIII. Convertido en su hombre de confianza, acompañará al rey en sus quehaceres públicos y privados, ascendiendo a general en 1907 y obteniendo numerosas condecoraciones nacionales e internacionales que culminarán con el nombramiento de Gentilhombre de Cámara.

 «EL HOMBRE DE ALFONSO XIII»

Mientras tanto, la situación social y política en España era convulsa, especialmente en Catalunya donde confluyen vientos revolucionarios y presiones autonomistas y a donde Milans del Bosch es destinado como Capitán General en 1918. Los sucesivos conflictos sociales agudizados por la que sería conocida como huelga de La Canadiense y el consecuente cierre patronal, derivaron en un enfrentamiento entre la postura negociadora del gobierno de Romanones y la beligerante posición de la Federación Patronal Catalana. Una situación que propicia la declaración de Milans del Bosch de estado de guerra en Barcelona en marzo de 1919 sin el beneplácito del gobierno. Las consecuencias del conflicto comprometerían seriamente la estabilidad del gobierno, hasta que Alfonso XIII pide a Milans del Bosch su dimisión como «El servicio más grande que me puede usted prestar en este momento». Acatada la orden, en febrero de 1920 abandonaba Barcelona rumbo a Madrid arropado por toda la patronal y numerosos oficiales del ejército. El 27 de mayo siguiente el rey nombraba a Joaquín Milans del Bosch Carrió jefe de la Casa Militar.En Madrid transcurrirá el tiempo sin demasiados sobresaltos hasta el pronunciamiento de Miguel Primo de Rivera en 1923, en aquel momento Capitán General de Catalunya y la proclamación de la dictadura con la consiguiente suspensión de la Constitución. En septiembre de 1924 Joaquín Milans del Bosch, viejo conocido del dictador, es nombrado gobernador civil de Barcelona y en 1927 miembro de la Asamblea Nacional Consultiva, donde coincidirá con el conde de Torre-saura Bernardo Ignacio Olives. Alejado de la patronal y convertido en acérrimo anticatalanista, arreciaron sus sonados enfrentamientos con la sociedad civil catalana. Con la dimisión de Primo de Rivera en 1930, el Teniente General Joaquín Milans del Bosch Carrió — a quien el eminente historiador y escritor menorquín Gabriel Cardona Escanero definió como «el hombre de Alfonso XIII»— cesa en el que había sido el último cargo público de su carrera. Desde entonces residirá en Madrid junto a su esposa María Teresa Núñez del Pino. Al estallar la Guerra Civil, fue prendido en su casa por milicianos y en la madrugada del día 31 de agosto fusilado junto a su yerno en las inmediaciones del cementerio de La Almudena. Tenía 82 años y nunca se recuperó su cadáver. De sus nueve hijos, cinco habían emprendido carrera militar, entre ellos, Jaime Milans del Bosch del Pino, padre del Teniente General Jaime Milans del Bosch y Ussía (1915-1997), protagonista destacado en 1981 del intento de golpe de estado del 23-F.

CARRIÓ, LOS NOTARIOS DES CARRER SANTA CLARA

Conviene recordar que, desde el siglo XV hasta bien entrado el XIX, la notaría fue un oficio real susceptible de transmisión hereditaria, aunque sujeta a ciertos requisitos. Suficientes muestras de esta realidad las encontramos en el propio archivo del condado de Torre-saura, donde se conservan libros de protocolos e infinidad de escrituras formalizados, entre otros, por los notarios de la familia Carrió. Estos residieron durante tiempo en una casa de la calle Santa Clara integrada actualmente en la gran casa de la primera rama Salort ubicada en la misma calle.El primero en ostentar el cargo de notario que nos aparece es Agustín Carrió Cantallops, nacido en 1686. Aparecen posteriormente con igual oficio sus hijos Juan Carrió Font y Pedro Antonio Carrió Arguimbau, padre del también notario Agustín Carrió Ballester. Este, a su vez, fue padre del abogado Agustín Carrió Quadrado, nacido en 1780, padre de nuestra segunda protagonista, Juana Carrió, y padre de los notarios Ramón y Pedro Carrió López, nacidos en 1806 y 1814 respectivamente. En este entorno social, como era norma habitual, los enlaces matrimoniales eran frecuentes entre familias preeminentes. Así, Carrió Ballester había casado en 1768 con Juana Quadrado Enrich, hermana del mariscal del campo e Hijo Ilustre de Ciutadella Pedro Quadrado, y del jurista Francisco Quadrado, que alcanzara grado de nobleza en 1793. Por su parte Agustín Carrió López, nacido en 1804 y hermano mayor de las aludidas Juana y Antonia y de los notarios Ramón y Pedro, contraerá matrimonio en 1839 con Antonia Martorell Martorell (1802- ¿?), hermana del marqués de Albranca, Gabino Martorell (1811-1886). De este matrimonio nació Águeda Carrió Martorell, quien en 1871 casará con Juan Trémol Faner (1827-1910), abogado y diputado a Cortes, dando continuidad a través de sus hijos Margarita y Pedro a las dos ramas descendientes de los Carrió que actualmente — parece ser— existen en Menorca.

Para saber más: Gabriel Cardona Escanero; Los Milans del Bosch. Una familia de armas tomar. Entre la revolución liberal y el franquismo. Edhasa. Barcelona 2005.

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