Nací en Ciutadella, tercero de seis hermanos, en casa de un «sabater» reconocido y de una mujer vasca extraordinaria. Me titulé en Ciencias Empresariales y ejerzo como asesor de empresas, oficio que me ha permitido algo más que ganarme la vida: observar, aprender y acompañar a otros en sus proyectos y empeños empresariales, y asociativos, como no. Pero hay inclinaciones que no se eligen. En mi caso, las piedras y la tinta que resiste al tiempo. Las primeras, porque con ellas se edifica el devenir de las civilizaciones, desde Egipto hasta Menorca. Y la tinta “la de los viejos papeles”, porque en ella se han plasmado historias grandes y pequeñas, luminosas y ásperas, que en muchos casos permanecen aún hoy en silencio.Es en el entorno de su gestión y cuidado donde se ha desarrollado buena parte de mi trayectoria a lo largo de 40 años: desde mi incorporación como secretario del Cercle Artístic de Ciutadella allá por 1986, mi paso por la presidencia de la entidad (1995-1999), y más tarde por la presidencia de la Societat Històrico-Arqueològica Martí i Bella (2007-2013), asociación de la que formo parte desde su fundación en 1997. Entre medias, muchas horas de trabajo, algunos sinsabores y, por fortuna, suficientes satisfacciones como para seguir.
